Vale la pena luchar por las ideas

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La etapa política iniciada por Néstor Kirchner en 2003 significa para nuestro tiempo el retorno del Proyecto Nacional y Popular a la política Argentina. Es evidente que la grieta en la sociedad existe y seguirá existiendo. En esta instancia inaugural de la segunda vuelta se gana por un solo voto, pero la escueta diferencia final es por estas horas la mayor preocupación del Presidente electo Mauricio Macri. Hay en nuestro país dos miradas opuestas de lo que debemos ser y hacer. La diferencia con otros momentos de nuestra historia está en las circunstancias de este debate que tiene no menos de 200 años. Tenemos instituciones fuertes, estabilidad política, económica y social, ausencia de deuda externa y empleo. Ese es el legado de Cristina Fernández de Kirchner al pueblo argentino y está en él cuidarlo. A su vez, construimos una nueva etapa democrática. Si bien sigue siendo cierto por designo de nuestra Constitución Nacional que el pueblo no gobierna ni delibera sino a través de sus representantes, también es cierto que la sociedad exige más y la democracia avanza a una instancia cada vez más participativa y protagonista, donde los liderazgos se ponen en prueba diariamente más allá de las elecciones.

Cristina Fernández de Kirchner deja ocho años de gobierno el próximo 10 de diciembre con una imagen fuerte, habiendo penetrado millones de corazones y siendo a su vez la única imbatible de esta etapa. Triunfó en las elecciones legislativas del 2005 y las presidenciables del 2007 y 2011. En todas las demás elecciones el Frente Para la Victoria fue derrotado o perdió distritos importantes.

Ahora al FPV le toca ser oposición siendo la primera minoría en el Congreso, teniendo el control en el Senado, 12 gobernadores, cientos de intendentes, importante participación en el Bloque Progresista del ParlaSur y una conducción sólida en Cristina. Si a esto le sumamos la capacidad de movilización y la ampliación del sujeto político, el FPV es la oposición más fuerte de la historia democrática Argentina. El Peronismo, tal como describe el poeta Almafuerte, que no está vencido ni aún vencido.

Seguramente será una etapa de reorganización, con nuevos desafíos y habrá que replantear muchas cosas, pero ojo, no tantas. El FPV llegó a esta instancia leal a sus convicciones, leal a sus principios, leal a sus ideas. Sin ocultar ni disfrazarse de algo que no se es y cosechó 12 millones de votos que no habrán alcanzado pero que son la razón para seguir luchando.

“No lograrán neutralizar los sentimientos y la convicción de muchos millones de justicialista convencidos, místicos y aún fanáticos” Juan Domingo Perón

 

 

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