Del voto femenino a la paridad de género

En 1911 el Diputado Alfredo Palacios presentó el primer proyecto de Ley por el voto femenino en nuestro país. Las mujeres, hasta el momento relegadas de la vida política, tuvieron que esperar muchos años más y recién el 9 de septiembre de 1947, hace 70 años, se sancionó la Ley 13010 por la cual se estableció que “las mujeres argentinas tendrán los mismos derechos políticos y estarán sujetas a las mismas obligaciones que les acuerdan o imponen las leyes a los varones argentinos”. Eran años del peronismo y Eva Perón celebró su sanción como una “victoria de la mujer sobre las incomprensiones, las negaciones y los intereses creados de las castas repudiadas por nuestro despertar nacional”.

Durante la presidencia de Carlos Menem, en 1991, Argentina se convirtió en el primer país de latinoamérica en sancionar una Ley de cupo femenino, que estableció que “las listas que se presenten deberán tener mujeres en un mínimo del 30 por ciento de los candidatos a los cargos a elegir y en proporciones con posibilidades de resultar electas”. Si bien está Ley tuvo controversias, permitió ampliar la cantidad de bancas ocupadas por diputadas de un 10 hasta un 30 por ciento, teniendo en la actualidad un 35,8 por ciento de mujeres en la Cámara de Diputados. Lo mismo ocurrió en otros cuerpos legislativos, provinciales y locales.

En los últimos años, se introdujo el debate por la Ley de paridad y alternancia, teniendo sanción en algunas provincias y sin encontrar hasta el momento una legislación nacional. Sin embargo, el debate permitió que algunos frentes políticos presenten listas que superan ampliamente la regla del cupo femenino. Días atrás, en un encuentro de mujeres sindicalistas, Cristina Fernández de Kirchner expresó que “puedo mirarlas a los ojos y decirles que Unidad Ciudadana, sin necesidad de ninguna Ley tiene el 50 por ciento de las mujeres en sus listas”.

mujeres escaños nacionales

Las mujeres en los Concejos Deliberantes

En los últimos años, Bolivia dio significativos pasos en materia de paridad en el poder legislativo, incluyendo a los ámbitos locales. Según los datos de la Cepal del 2016, el 51,1 por ciento de las bancas están ocupadas por concejalas, mientras que el promedio de la región es del 29,9 por ciento. Esto se logró luego de la sanción de la Ley de paridad en 2009, lo cual permitió dejar atrás una muy baja participación de las mujeres en las cámaras locales, ya que solo representaban el 13,4 por ciento de las bancas.

Argentina no reporta estadísticas en este sentido, teniendo sólo datos en relación a los gobiernos locales sobre la cantidad de mujeres intendentas, siendo del 10,2 por ciento mientras que el promedio en América Latina es del 13,4 por ciento. Si tomamos como ejemplo lo que ocurre en Luján, tenemos un Concejo Deliberante con el 25 por ciento de mujeres. La primera aplicación de Ley 14848 sobre la participación política equitativa entre géneros para todos los cargos públicos electivos de la Provincia de Buenos Aires (Cámara de Diputados y Senadores provinciales y Concejos Deliberantes), permitirá que haya por lo menos una mujer más en el Concejo Deliberante de Luján a partir del 10 de diciembre. Aunque el cambio puede parecer mínimo, lo mismo ocurrirá en las próximas elecciones, pudiendo alcanzar de esta manera para el 2019 un Concejo Deliberante más equitativo.

Sin datos: Argentina no tiene cifras oficiales sobre el porcentaje de mujeres concejalas electas.

Porcentaje de mujeres concejalas electas por país en América Latina, El Caribe y Península Ibérica. Argentina no tiene estadísticas oficiales al respecto.

Una resolución para la discordia

Los avances en materia de equidad no siempre se dan en línea recta. La Justicia Electoral de la Provincia de Buenos Aires, mediante la resolución 114, estableció que las listas luego de las elecciones primarias “deberán se presentadas sin alterar el orden previsto en la lista de precandidatos que participaron en las elecciones primarias, abiertas, obligatorias y simultáneas al momento de hacer la integración”. En la práctica, esta resolución autoriza a los frentes políticos a integrar las listas que compitieron sin necesidad de ajustarse al principio de paridad, entendiendo que debe prevalecer la voluntad ejercida por el voto popular. La decisión no deja de ser polémica y en caso de no tener un revés de cara a este proceso electoral en marcha, deberá ser subsanado para las elecciones futuras, evitando los grises y dejando claridad sobre el cumplimiento de la Ley.

Una agenda por la equidad de géneros

En nuestro país, como ocurre en el resto del mundo, se registran profundas desigualdades. Según datos de la Cepal, el 43 por ciento del tiempo que dedican las mujeres al trabajo no es remunerado, mientras que la misma condición en relación a los hombres es del 17,6 por ciento. Por otra parte, el 10 por ciento de la población con menores ingresos son mujeres y el 6,3 por ciento con mayores ingresos son varones. Como dato de la evaluación trimestral del Indec en la evolución de la distribución del ingreso, las mujeres perciben un salario que es un 27 por ciento inferior en relación a los hombres. Finalmente, durante el 2016 se produjeron 254 feminicidios.

Todo indica que en los próximos tiempos Argentina tendrá una Ley Nacional de paridad y alternancia para todos los cargos legislativos. Este será un avance importante, una contribución a la región y nos permitirá mantenernos en una senda que tiene un amplia historia de lucha, reivindicaciones y conquistas. La consolidación de agendas y gobiernos con perspectiva de equidad de géneros en los municipios necesita de esta paridad en los Concejos Deliberantes. Como señala Alejandra Massolo, consultora en equidad de género y gobiernos locales, la institucionalidad de género exige como requisitos fundamentales la “voluntad política, efectiva y sostenida en el tiempo de los actores políticos” en el poder ejecutivo y “la articulación de consensos y la innovación en la toma de decisiones, en vista del compromiso con las políticas y acciones de la agenda de género” en los ámbitos legislativos.

En la construcción de estas estrategias, que son condiciones necesarias para una agenda de desarrollo local, es fundamental el aporte y crecimiento de las organizaciones y partidos políticos que pugnan por la igualdad, construyendo objetivos y acuerdos estratégicos, recuperando y valorizando la importante historia de nuestros movimientos y fijando objetivos a corto y mediano plazo con capacidad creativa para afrontar los grandes desafíos de nuestro tiempo.

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